La recertificación de 40 años: qué significa para el comprador
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Es un trámite que casi nadie fuera de Miami-Dade conoce y que aquí decide cuánto va a costar un edificio los próximos años. Si estás mirando condominios, es de las primeras cosas que hay que preguntar.
Qué es
Todo el mundo la llama «la de 40 años», pero el condado bajó el plazo a 30 después del derrumbe de Champlain Towers, y a 25 años para condominios y cooperativas de tres pisos o más que estén a menos de tres millas de la costa. Después, cada diez. No aplica a todo: quedan fuera las casas unifamiliares, los dúplex y los edificios de hasta 2.000 pies cuadrados con capacidad para diez personas o menos. La revisión cubre la estructura y las instalaciones eléctricas; en un edificio de cuatro pisos o más la firman dos profesionales —un ingeniero estructural y uno eléctrico—, y en uno de tres pisos o menos basta un arquitecto o ingeniero con licencia de Florida.
No es un papeleo simbólico. Cuando el informe manda reparar, el edificio tiene un plazo, y la plata sale de las reservas o de un special assessment repartido entre los dueños.
Por qué te importa como comprador
La cuenta no se queda con el vendedor: en Florida el nuevo dueño responde por todo cobro que venza mientras la unidad es suya, y responde además, junto con el dueño anterior, por lo que quede sin pagar al momento del traspaso. Comprar en un edificio que está a punto de recertificarse, o que ya tiene un informe con reparaciones pendientes, es comprar una factura que todavía no tiene fecha.
Las tres preguntas
¿En qué año se construyó el edificio? Con eso sabes si la recertificación está cerca, lejos o vencida.
¿Ya la pasó? Si sí, qué dijo el informe y qué quedó pendiente. Si no, cuándo le toca.
¿Hay reservas para lo que el informe pida, o va a hacer falta un assessment?
Un edificio que ya se recertificó, hizo las obras y las pagó es de las mejores compras posibles: el gasto grande ya pasó y lo pagó otro.
Lo que se ve caminando
El informe lo hace un ingeniero, pero hay señales que cualquiera puede leer si sabe dónde mirar. En balcones y barandas, el óxido que revienta el concreto desde dentro. En las fachadas, grietas que siguen una línea recta en vez de repartirse. En el garaje, manchas y descascarillado en las vigas.
Veinte años de construcción me enseñaron que esas cosas rara vez son cosméticas: cuando aparecen así, ya llevan tiempo trabajando por dentro.
Nada de esto sustituye una inspección profesional, y no pretende hacerlo. Sirve para saber qué preguntar antes de invertir tiempo y dinero en una unidad.
Los plazos y requisitos de recertificación los fija Miami-Dade y pueden cambiar. Esta guía explica qué preguntar; la evaluación la hace un ingeniero o un arquitecto licenciado en Florida, según el edificio.
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